Codex Cerevisiae

Esta nueva sección del blog no trata de descubrir o comentar las maneras de hacer mejor cerveza. Trata otra de las partes más divertidas de la afición: la cata de cerveza.

Está claro que la mejor manera de disfrutar de una cerveza es quitarse cualquier prejuicio sobre la cerveza y valorar más el entorno, la compañía y el acto reconfortante en sí. Pero en ese caso (muy lícito), en realidad estamos relegando a la cerveza a un segundo plano. Lo cual, de hecho, no es nada malo.

Sin embargo, en ocasiones es bueno darle a la cerveza el protagonismo que a veces merece. Y centrarse en la cerveza olvidando el entorno, la compañía y todo lo demás. Es en esas veces cuando estaremos en disposición de desgranar todas las características de la cerveza y conocerla en profundidad (evitemos aquí el sentido bíblico de la palabra). Y por esto existe un procedimiento de cata de cerveza que nos dirige, de algún modo, el protocolo de degustación de la misma.

Y llegados a este punto es cuando entramos en terreno pantanoso. Cuando se cata una cerveza y se la cualifica, siempre debe cualificarse en comparación de otra cosa, o bien, siguiendo alguna pauta específica. La más popular, aunque no la única, es la marcada por la BJCP [¡plink!]. Y mucho se ha hablado ya sobre las limitaciones y las posibilidades que tiene dicha organización y sus dichosas pautas sobre estilos (por cierto, cambiantes y en continua evolución/involución).

Desde Cervezomicón no quiero entrar en ninguna discusión agria sobre la conveniencia de seguir a la BJCP como un perrillo enamorado, o comentar la evidente (aunque también discutible) falta de cintura a la hora de “crear” recetas por los jombrigüeres más imaginativos. Pienso que es un debate manido, viejo y cuyas posiciones ya están tomadas desde hace tiempo, y la gente ya solo se dedica a predicar en sus poltronas su punto de vista. Los amigables “Fuck Off BJCP” son bellas personas, así como esos “ebrios miembros del jurado”, sufridos jueces BJCP que se han currado un examen teórico de 2 horas (algunos en inglés) y otra cata puñetera con cervezas-trampa para evaluar sus conocimientos acerca de los estilos, la historia y la elaboración de cerveza.

El que suscribe se embarcó en la aventura de ser juez BJCP porque asumió que por el camino aprendería muchas cosas que hasta entonces no sabía. Y así fue. ¿Quiere decir esto que ser juez BJCP te capacita como persona que sabe más que otro que no lo es? Pues no, ciertamente no, te basta leer e interesarte por este mundillo (con más o menos intensidad), probar cervezas, comentar experiencias y asimilar todo con cariño. Ser juez BJCP ni siquiera te hace ser mejor persona, pero te abre las puertas a participar en concursos, comentar cervezas, probar caldos de todos los colores (y calidades) y seguir aprendiendo sobre cerveza de una manera amena, divertida y entretenida.

Y también te abre la puerta para participar en esta nueva sección del blog. En el Codex Cerevisiae vamos a ir probando cervezas, entre colegas jueces BJCP, y plasmando en el blog las impresiones y las hojas de cata de dicha cerveza. En principio, nos centraremos en cervezas comerciales de ámbito nacional, pero no nos cerramos las puertas a probar cualquier propuesta.

No tenemos otra intención con esta sección que la ir aprendiendo, cerveza a cerveza. Elaborar mejores hojas de cata, aprender sobre lo bebido y emplearlo en lo que queda por elaborar. En definitiva, seguir aprendiendo y mejorar cualquier faceta cervecera es el objetivo prioritario de este humilde blog.